petaqui

By petaqui

Dubrovnik

More pics of that day and the amazing story that happenned here

Stunning views if you know how to get to this point, a narrow road leading to the ideal edge to take pictures of this Croatian town. The Balkan trip (which had not yet spoken) continues, get from here to Nis (Serbia) is complicated ... lost in Montenegro with people touching the heart, humble and friendly than most.
In short, from Dubrovnik to Nis there are seven hours, in theory, but the GPS sometimes shows routes that are not available, in this case a road that is only open in summer, and in winter is a ski resort. We are in April, but was all white, so a restaurant / bar, spectacular I should say, was our home for a while to find the path to follow. A very kind lady the owner, his daughter about 13 years with an enviable English that outperforms many who have C1 of that language, and a dream: to study at Harvard. When she said that pointing my hoddie (it was from Harvard) struck a chord with me, it is that these people can get everything. Speaking English in this way in a village or 50 people in the middle of nowhere is mind blowing. I'm in love with this place, people and the environment. I want to buy this house and restaurant
I think this story is worthy of an article in Sal y Condimenta 
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Impresionantes vistas si se sabe como llegar hasta este punto, una carretera estrecha que lleva al borde ideal para sacar fotos de esta ciudad Croata. El Balkan trip (del cual aún no había hablado) sigue su curso, llegar de aquí a Nis (Serbia) no es algo complicado sino lo siguiente…perderse por pueblos de Montenegro con gente que toca la fibra, gente humilde y amable como pocos.
En resumidas cuentas, de Dubrovnik a Nis hay 7 horas, en teoría, pero el GPS a veces muestra rutas que no están disponibles, en este caso una carretera que solo abre en verano, y en invierno es una estación de esquí. Estamos en Abril, pero estaba todo blanco, así que un restaurante/bar espectacular fue nuestro hogar durante un rato para buscar la ruta a seguir. Una señora muy amable la dueña, su hija de unos 13 años la traductora con un inglés envidiable que supera a muchos los que tienen un C1 de ese idioma, y con un sueño: estudiar en Harvard. Cuando dijo eso señalando mi sudadera (que era de Harvard) me tocó la fibra, y es que esta gente puede conseguir todo. Hablar inglés de esa manera en un pueblo de ni 50 personas en mitad de la nada es algo alucinante. Estoy enamorado de ese sitio, de la gente y del ambiente. Quiero comprarme esa casa-restaurante. 
Creo que esta historia es digna de un artículo en Sal y Condimenta 

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